martes, 25 de agosto de 2020

VIII Muestra de cine Lo + Prohibido: ZombiMad

 

Una edición dedicada a los zombies. Llega ZOMBIMAD del jueves 27 al lunes 31 de agosto de 2020.

Cierto es que este, es sin duda, un año especial. Tal vez el más especial y macabro para una buena cantidad de generaciones, por no decir prácticamente todas. Pero Artistic Metropol no faltará a su cita que todos los veranos, desde hace ocho de forma consecutiva, con el cine más salvaje, incomprendido y prohibido.

La temática central del evento serán los muertos vivientes, de ahí que el sobrenombre este año sea ZombiMad.

Ya desde la inauguración se tendrá presente a los no-muertos con la polémica cinta Venezolana Infección de Flavio Pedota, censurada por el gobierno de Maduro y que supondrá estreno en Madrid. La clausura también se centrará en la temática con la proyección del clásico Yo Acuso de Abel Gance. Una cinta de 1919 considerada como la primera película de zombies de la historia. La precursora total. Se podrá ver también la versión de 1990 de La Noche de los Muertos Vivientes, dirigida por Tom Savini, una auténtica joya para degustar en pantalla grande.

Y qué mejor manera de continuar homenajeando al subgénero que con una retrospectiva a uno de los máximos maestros en la materia; el italiano Lucio Fulci. Así, se proyectarán bajo la sección Lucio Fulci´s Master of Zombies los títulos de culto Miedo en la Ciudad de los Muertos VivientesAquella Casa al lado del cementerioNueva York bajo el Terror de los ZombiesZombi 3El Más Allá o la inédita en España Conquest.

También se estrenarán Diablo Rojo PTY de Sol Moreno, primera película de terror panameña de la historia y el documental Deodato Holocaust de Felipe M. Guerra, documental sobre el gran clásico del cine de caníbales por excelencia. Ambas con una amplia trayectoria por varios de los mejores festivales de cine de género.

El cine español también tendrá cabida con el estreno de Hambre de Manuel Ferrero Gallego, y tampoco faltará la típica bestialidad asiática, que siempre son una muestra de identidad dentro de la muestra. Este año le tocará a la japonesa Brutal de Takashi Hirose.

Además, la lista de clásicos se cerrará con The Brown Bunny de Vincent Gallo, el terrorífico documental Orozco, el Embalsamador de Kytotaka Tsurisari y el especial Emilio Linder Grindhouse, que contará con la presencia del actor, que hará una introducción previa a la proyección de Slugs de Juan Piquer Simón.

Con permiso de George A. Romero, el realizador romano es considerado uno de los maestros del cine zombi. En 1979 consigue con “Zombi 2” un extraordinario éxito internacional. A raíz de dicho éxito se especializa en películas ultraviolentas y gore enmarcadas en el universo de unos muertos vivientes especialmente mugrientos y putrefactos aderezados con gusanos viscosos made in Fulci.

Sus películas fueron censuradas o catalogadas para adultos debido a su contenido violento. En España todos sus films estrenados durante la década de los 80 fueron clasificados “S”. Esto las hizo populares entre los amantes del cine de horror más extremo.

Entre sus más fervientes seguidores y defensores el propio Quetin Tarantino que le rinde un tributo especial / guiño en “Kill Bill Volumen 2” (2004).

📽👉 Retrospectiva Lucio Fulci:
🧟‍♂️ “Conquest” (1983) Jueves 27 a las 16.45 h
🧟‍♂️ “Miedo en la ciudad de los muertos vivientes” (1980) Jueves 27 a las 18.15 horas
🧟‍♂️ “Zombi 3” (1988) Viernes 28 a las 16.15 h
🧟‍♂️ “Nueva York bajo el terror de los zombies” a.k.a. “Zombi 2” (1979) Viernes 28 a las 17.45 horas
🧟‍♂️ “Aquella casa al lado del cementerio” (1981) Sábado 29 a las 16.45 horas
🧟‍♂️ “El más allá” (1981) Domingo 30 a las 17.45 horas

En el marco de esta VIII Muestra de cine Lo + Prohibido también se realizarán sesiones de cortometrajes. Una de ellas acorde con la temática zombie.

La otra sesión estará dedicada a la presentación de los cortometrajes ganadores de la IV Edición Premios Bonobo de temática erótica y los cortometrajes presentados como colaboraciones especiales fuera de concurso. 
-ESTA SESIÓN SE REALIZARÁ EL DOMINGO 30 A LAS 19.30 y se hará entrega de trofeos a los ganadores de Premios Bonobo en su IV Edición.-
Entre los cortometrajes que se proyectarán destacan Alondra de César Saldívar, Waiting for Gala de Angie Gray, Only Us de Roberto Pérez Toledo, Fotopolla de LuisJe Moyano, El verano de Apolonia de Apolonia Lapiedra, No de Laura Notario, Media teta nada más de Jorge Lérida, Müller de Luisa Torregrosa, Nostalgia al desnudo  de Virginia Mas y Cherra Ortegac, Encerrados en casa por el coronavirus de Manuel Carot González, Ixtab de Weiio  y La Papelera de Ana Navasquillo y Josele Román. 

Premios Bonobo es una de las entidades que apoyan, desde su comienzo, esta Muestra de cine Lo + Prohibido

jueves, 18 de junio de 2020

La nueva fiebre por Campamento Sangriento

La pandemia no solo ha traído fiebre por coronavirus, sino que al parecer, también ha resucitado cierto interés en redes sociales por cierta pieza. En concreto Sleepaway Camp (1983) de Robert Hiltzik, uno de los muchos blockslashers que surgieron en los ochenta a raíz del éxito de la archiconocida Viernes 13.

Me parece un fenómeno interesante y no es la primera vez que ocurre tal cosa, pero si de forma tan gratuita como esta vez. No ha sido necesario un reestreno, una re-edición en Blu-Ray o que algún youtuber o cineasta súper famoso la mente. Al parecer la mecha se prendió en twitter cuando Usuario Anónimo 1 hace un comentario de la película o, mejor dicho, de su final (uno de los más aterradores y traumáticos de la historia del cine de terror). Entonces Usuario Anónimo 2 le sigue el juego y Usuario Anónimo 3 lo retuitea. A partir de aquí, toda una horda de los ya conocidos chupópteros tuiteros crean una bola imparable y el tema se extiende cual virus (valga la redundancia).


La película en sí, no es nada muy destacable o del otro mundo. El típico exploit que explora el bodycount sin más. No excesivamente sangriento pero con algún que otro asesinato ingenioso. El vestuario da vergüenza ajena y la interpretación de Felissa Rose es de lo más reseñable de la cinta. Y digo de lo más, por que lo más de lo más es sin lugar a dudas, como ya había comentado su final. Su terrorífico, insoportable y macabro final que me provocó pesadillas durante años y que, aún a día de hoy, estoy seguro que sigue dejando una marca a fuego en la retina de los espectadores de la película. Muchos se empeñaron en ver en ella un discurso, pero un discurso que no se sabe muy bien hacía que lado va. En cualquier caso y pese la antigüedad de la obra, no voy a destripar nada ni soltar spoilers (que blog más raro, pensaréis) en pro de animar a los lectores novatos a verla e intentar dormir tras la última secuencia. Y sobre todo invitar a revisionarla a los que ya la disfrutaron en su día. Está de total y absoluta moda.

Entramos en verano y que mejor para celebrarlo que con una "peli de campamentos". Aunque, por muy extraño que vaya a ser este verano, no lo será tanto como el horrendo desenlace de la película. 




viernes, 5 de junio de 2020

Splice

Seguimos recibiendo ilustres verhoenistas y en esta ocasión le toca al gran Carlos Cubo, uno de los responsables de la página de culto Almas Oscuras así como de su podcast y administrador ademas del grupo de facebook Terror y Fantástico +18, uno de los más fructíferos del fandom en el planeta facebook. 

Splice, que algún idiota re-tituló en España como Experimento mortal, tiene una ficha técnica de las que no necesitan presentación; Vincenzo Natali (director y co-guionista), Guillermo del Toro (productor ejecutivo), Adrien Brody y Sarah Polley (protagonistas), o Gregory Nicoreto, Howard Berger y el resto del gran equipo de la KNB (efectos especiales y maquillaje). Además, está adscrita a la ciencia ficción, género en el que Natali se maneja sin problemas y con el que nos ha ofrecido más de una joyita, aunque su película más redonda siga siendo Cube (1997), sorprendente opera prima. Lo malo de tener un equipo así es que las expectativas son crecientes a medida que avanza el proyecto. De este modo, al llegar a las salas, las diversidad de opiniones y el nivel de decepciones puede ser, cuanto menos, radical. Esa es la situación que vivió Splice, y no fue del todo justa. 

Ante todo, puede que estemos ante la película más comercial de su director. Esto no quiere decir que se trate de un producto mainstream al uso, sino que debido a un presupuesto (30 millones de dólares) mayor a lo acostumbrado, se permite mayores concesiones y un tono en parte más asequible para el gran público que en la citada Cube u otras como Cypher (2002) o Nothing (2003). De ahí que haya contado con una distribución masiva por primera vez en su carrera, y un estreno mundial sin escatimar en publicidad. Sin lugar a dudas, un arma de doble de filo, pues entendamos que, salvo por el clímax final y sin entrar en comparaciones con lo anterior de Natali, no deja de ser una propuesta (un poco) difícil. Por ello, es preferible que el espectador poco asiduo a estos derroteros no se deje engañar por uno de los carteles que rezaba un típico "Hará lo que sea para conquistarte", después de leer "Del director y los productores de El laberinto del Fauno y...Transformers".

La historia obedece paso a paso, y con una diferencia bien marcada, los actos básicos:

No hace falta confirmar que habrá algún SPOILER.

Comienzo: Concepción del experimento. Natali va al grano, y a poco del inicio nos presenta a la futura Dren; un trucaje digital realmente detallado y creíble (los chicos de KNB se han lucido) que vemos en movimiento por primera vez en una secuencia homenaje/plagio al famoso ataque de la cría alienígena a Nutz y Ripley en Aliens: El regreso (Aliens, 1986). También conocemos a los protagonistas humanos, y no sé si será porque la visioné doblada (pido disculpas) o porque era la intención de su responsable, pero Brody y Polley resultan cansinos y sobreactuados.


Nudo: Dren, que ha sido bautizada de ese modo dando la vuelta a Nerd (¡!), ha crecido. Lo que antes era un bebe cabezón con inmensos ojos, ahora es una atractiva (entiéndase, de cuerpo curvilíneo y apariencia extrañamente hipnótica, pero sigue siendo un bicho) criatura de elevada estatura y facciones más humanas, cuyo cuerpo y rostro sin trucar corresponden a la actriz Delphine Chanéac. Es aquí cuando toman forma debate y crítica al mundo de la clonación y experimentos con células de variada índole. Aquello del bien o el mal o de creerse Dios. El mensaje del filme, vaya. En esta parte, al ser Dren madura, empieza a experimentar el deseo (por Brody), y esto descarrila en una grotesca y surrealista escena de sexo que, desde ya, es para John Trent (un servidor) la más divertida y original que nos ha ofrecido el celuloide desde la del espejo en Instinto básico.

Desenlace: Es la parte más floja. La atmósfera intimista e incluso atrevida que rodeaba la película hasta el momento, queda diluida en un clímax convencional. Supongo que la intención era contentar al mayor número de espectadores metiendo un poco de acción y de correr para aquí y para allá. Algo que en otro tipo de película hubiese funcionado, pero no cuaja con lo propuesto en la hora y media anterior. No obstante, este desenlace guarda alguna situación con mala leche y unos efectos especiales notables.

La conclusión es que Splice está llena de errores y virtudes. Es tan entretenida como uno se muestre predispuesto a disfrutarla; o tan aburrida o ridícula como uno crea según sus expectativas anteriores o mala información. En lo personal, un producto de ciencia ficción digno, de factura visual arrebatadora, buenas ideas en ocasiones bien resueltas y con suficiente carga argumental nítida e interesante para el debate. Aunque sigo dándole vueltas al por qué dos buenos intérpretes como Brody y Polley se pasan media película haciendo gestitos.



lunes, 25 de mayo de 2020

El último baile de Jason Hehir

Es guionista, director y profesor de cine, pero sobre todo es un experto en temas negros (obviemos lo de que es andaluz). Martín Ortíz reseña el último éxito de Netflix en formato docuserie The Last Dance

Crítica de 'El último baile': el mayor espectáculo del mundo
La pandemia trajo muchas complicaciones a todo el planeta. Ocasionando un cambio de paradigma que afecta al presente y futuro del entretenimiento audiovisual. No digo nada nuevo. Sin embargo, es cierto que una parte de nuestro ocio se mantiene: series de televisión, informativos, algunos programas de la parrilla, incluso tenemos estrenos de cine. La salvedad de todo es el deporte.

Son varios meses de confinamiento sin posibilidad de ver ningún encuentro en directo y esa necesidad es imperiosa. Un puro acto social de reunirte a ver un partido o comentarlo al dia siguiente durante la jornada laboral. Eso es así. La condición humana.

Por eso, la cadena deportiva ESPN, nos ha "regalado" el adelanto del estreno de El último baile. Siendo emitido semana tras semana para apaciguar nuestra hambre deportiva. No siendo una retransmisión en directo pero si dándonos un componente épico necesario para que todos los que disfrutamos de la adrenalina de una competición.

¿Y de que trata El último baile? Pues la manera fácil sería diciendo: una serie sobre el jugador de baloncesto Michael Jordan. La más complicada podría tratarse de un análisis de la última temporada del jugador número 23 en los Chicago Bulls desde diferentes prismas. Un retrato sobre la superación, la gestión del éxito, el compañerismo y muchos temas más. No siempre acercándose de manera idealizada a la figura de MJ. Una humanizando del mito como base fundamental para acercarse a esta historia.

Los diez capítulos que componen la serie son una autentica joya. Una revolución que ha traido la Jordanmanía a todo el planeta décadas después. Un relato muy interesante, durante una temporada mítica, donde un equipo de rodaje tuvo acceso sin precedentes al vestuario del equipo dirigido por Phil Jackson.

La gesta retrata como la franquicia de los Bulls se enfrenta ante una temporada compleja con una pregunta en el aire. ¿Renovarse o morir?
En ese momento, tanto afición como franquicia,  no tenían confianza en el equipo aunque eso  no restaba exigencia. Hacer una gran temporada regular y alzarse nuevamente con el anillo de campeones de la NBA, convirtiéndose en el mejor equipo de la historia de la liga.  Para ello, ¿qué medidas se tomaron?¿Cómo reaccionaron los jugadores? ¿Cuál fue la estrategia?

A pesar de que el resultado es por todos conocido, no resta ni un ápice de interés. Debido al ritmo de montaje y a la dosificación de la información, asistimos capítulo tras capítulo a un thriller emocionante donde queramos saber más. ¿Dónde está el techo de la generación que lo cambio todo?

La decada de los 90, Scottie Pippen, Dennis Rodman y muchos amigos/contendientes realizan unas confesiones a cámara de lo más interesante. Reviviendo de primera manos hechos tan importantes para ellos como para el deporte mundial. Y como eje principal se encuentra la figura de Jordan. El mejor jugador de baloncesto de la historia y que forma parte de un panteón de los mejores deportistas junto a Mohammed Ali.

Sin duda, le debemos una a ESPN y a Netflix por distribuirla por Europa.
Aunque poco a poco vaya volviendo la vida a su ser, hemos tenido una ventana para escapar de este virus y recibir una buena dosis del mejor deporte de una época gloriosa. Algo que siempre es de agradecer.

           Crítica de 'El último baile': el mayor espectáculo del mundo

martes, 19 de mayo de 2020

El Dandy de Barcelona


Pin pan toma lacasitos, Los pistoleros del eclipse, “contigo no bicho” y por supuesto, como no, el fenómeno que lo empezó todo, “la mierda la Sole, que te meto con el mechero Sole”. Ya son muchos los personajes que en nuestro país han gozado de forma intencionada o no de la “fama” y publicidad instantánea que aporta internet y aunque con el tiempo van perdiendo fuerza (no hay nada que no este visto ya) durante esta puta pandemia los hay que han seguido tras la fórmula, destacando especialmente a uno de ellos. Claudio Bermejo aka El Dandy de Barcelona (1964).

Como siempre ocurre en estos casos, no sabemos donde empieza el personaje y donde acaba la persona. ¿Se actúa o simplemente se tira de demencia? Todo queda a la interpretación de cada uno, pero lo cierto es que este orondo caballero residente en la ciudad condal reúne todas las condiciones para ser lo que su nombre artístico indica, todo un dandy. Debe pesar más de 110 kilos, avanzado estado de alopecia, desviación del alineamiento de los globos oculares y gafas de culo de vaso. Un Torrente digievolucionado. Un Mortadelo en fase de expansión. A todo esto, hay que anexarle sus discursos “cuñaos”, sus intentos de promocionar negocios de sus conocidos y/o familiares de Barna y su marca personal, un perfecto silbido acompañado de un movimiento de mano bastante hipnótico.

En cualquier caso, gracia hace, al menos a mí, llamadme simple si queréis. De alguna manera la actual situación puede favorecer el ascenso (y caída, como siempre) de este nuevo personaje de internet y solo el tiempo dirá si llegó para quedarse en el inconsciente colectivo o solo es un pasajero virtual para el descojono de unos pocos.

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viernes, 15 de mayo de 2020

Revenge

Extremismo no tan extremo 

Desde que vi Revenge siempre quise hacerle una reseña. Es una peli que me dejó algo dentro que me persigue. Para mi gusto no es el típico rape & revenge, pero si. Es difícil de explicar y, voy a seguir quedándome con las ganas de hacerlo, ya que ni aquí, en mi propio blog, lo haré. El invitado de este viernes es Víctor LeSaint, alias El Fotógrafo del Pánico, un tipo con el pelo largo (lo cual no ayuda a que no levantemos suspicacias sobre su forma de ganarse la vida) que debuta pegándole un buen repaso a la película de Coralie Fargeat.


Cuando me dispuse a ver Revenge (Venganza en español), película francesa estrenada en 2018 y dirigida por Coralie Fargeat que, por cierto, llegó a mis manos gracias al ilustre y campechano moderador de este afamado sitio web, esperé encontrar una historia realizada de tal forma que pudiera incluirse dentro del misticismo que rodea al extremismo francés, formato con el cual algunos directores de este país parecen estar obsesionados por crear un subgénero en sí mismo.

El argumento, como ya el título de la película descubre, se desarrolla en un clásico “rape and revenge”, subgénero del gran cine de explotación que tantas alegrías nos ha regalado. Matilda Lutz, conocida por aparecer en Rings, tercera película de la franquicia The Ring, interpreta a Jennifer, “obligada” a cargar con la cruz a sus espaldas hasta llegar a convertirse, casi, en una superheroína de cómic, derrotando a sus enemigos uno a uno hasta alcanzar su liberación final.

Con estos elementos, Fargeat crea una historia con grandes pretensiones a la hora de mostrar cierta denuncia social hacia un tema bastante candente en nuestros días, como son las cuestiones de igualdad de género. Utiliza tres personajes masculinos (interpretados por Kevin Janssens, Vincent Colombe y Guillaume Bouchède) para llevar a cabo la degradación a la que es sometida la única mujer de la película, la cual resurge literalmente de sus cenizas utilizando el peyote como aliado para aliviar la sensación de dolor.

Es aquí, en la transformación que sufre Jennifer, donde podemos apreciar esos tintes de extremismo francés. La crudeza con la que la cámara retrata el cuerpo desfigurado de la chica pretende ajustarse a ese terror tan corporal y violento que, al igual que en películas como Dans ma peu o Dentro de la piel en español, de Marina de Van (que protagonizó sus propios designios como guionista y directora) es utilizado irremediablemente en la mayoría de películas pertenecientes a esta corriente para mostrar una cara más grotesca (aún si cabe) del gore más tradicional.

Sobre cuestiones estéticas sería oportuno recalcar el cambio que desde Crudo de Julia Ducournau están llevando a cabo en este extremismo. Revenge se mostró visualmente (al igual que Crudo) con un estilo muy americano, el cual estaba alejado de anteriores películas como Mártires de Pascal Laugier o Al interior de Julien Maury y Alexandre Bustillo que, con correcciones de color mucho más frías y sórdidas, daban un aspecto muy perturbador a las primeras obras de este subgénero en potencia. El abandono de este recurso, acompañado por una clara reducción de violencia explícita, puede ser una forma de intentar hacer llegar a más público esta forma de ver el terror. Crudo, en este caso, gana la partida contra Revenge y lo hace por la historia que cuenta, no por cómo lo hace. A esta última le falta ese elemento para enganchar al espectador que todas las anteriores traían consigo aparte de toda la sangre y bestialidad habida y por haber. Clímax, de Gaspar Noé, serviría también como ejemplo para observar esta evolución y sí tiene, como Crudo, ese elemento desgarrador esencial en su historia.

Quizá el último elemento que faltó en la pócima de Revenge y lo que hace que no se convierta en un referente directo del extremismo francés, fue la falta de estreno en el Festival de Cannes y los consiguientes desmayos y abandonos de sala antes de terminar la película que debería haber provocado entre el público, como sí hicieron la mayoría de sus antecesoras, siendo Mártires de Laugier e Irreversible de Noé las que mejor representaron este fenómeno.

Revenge fue bastante entretenida pese a no representar esa corriente francesa de forma tan cruenta como yo quería y casi necesitaba. Seguiremos esperando más recomendaciones de la maquiavélica mente propulsora de este antro cibernético para su posterior divagación, que no divulgación.    


Víctor LeSaint

miércoles, 13 de mayo de 2020

Anon

Distopía Vacía

Llegó al festival de Sitges a la vez que a Netflix, y ahora incluso, puede disfrutarse en Filmin. Amanda Seyfried y Clive Owen protagonizan una de esas pelis que a mí personalmente me llaman la atención por múltiples factores. El carácter distópico y futurista es siempre un imán para mí, tanto a nivel cómic como cinematográfico.

Cuenta la historia de un mundo donde no existe el anonimato ni el crimen. Un detective se cruza con una mujer capaz de borrar recuerdos y amenazar la seguridad de una sociedad concebida para el control.

Como digo, distópica y retro-futurista. El elemento syfy no radica en la ciudad, el entorno, ni siquiera en la existencia de superbots que sometan a la población, sino en unos patrones oculares para llamadas y, en el caso de la autoridad, tener a la población completamente controlada. Algo no muy diferente a lo que vivimos en estos momentos, por cierto.

La trama es original, sí. Engancha, aunque no deje de ser la típica persecución policíaca del ratón y el gato, pero con elementos fantásticos. Con todo, podría haber dado para mucho más y es que pese a la atracción inicial, rápido se le acaban las ideas a Andrew Niccol. El director británico, responsable de la última gran película de Nicolas Cage El Señor de la Guerra, es incapaz de erradicar el aburrimiento a partir del ecuador de la cinta. Algo que no le ocurría con otra distopía realizada por el inglés en 2011, In Time (también con Amanda Seyfried) siendo esta una película mucho más comercial y de menos halo personal que esta Anon, conseguía mantener el interés de forma más tensa hasta el final.


El reparto está bien, en concreto Seyfried. Ya que Owen y el resto del reparto se antojan un poco planos, aunque mi sensación es que estas interpretaciones son por orden de Niccol. Típicas de cyberpunk donde los personajes solo hablan cuando es estrictamente necesario y de forma muy seca. Por cierto, vemos además al eterno secundario Colm Feore, del que ya he perdido la cuenta de films en los últimos años.

Una película con un argumento atractivo y unas situaciones planteadas de forma elegante, que finalmente queda mediocre debido a la falta de identidad a la hora de desarrollar el relato y al vacío y la simpleza con la que se resuelven la mayoría de las secuencias más importantes del film.